lunes, 22 de junio de 2009

El Hacedor de Lunas

Extracto de EL HACEDOR DE LUNAS - Robert W. Chambers

He escuchado lo que los Conversadores conversaban: la conversación
Del principio y el fin;
Pero yo no converso del principio y el fin.

Esto es, pues, todo lo que sé acerca de Yue-Laou y el Xin. No temo el ridículo a que puedan exponerme los científicos o la prensa, porque he dicho la verdad. Barris se ha ido y la cosa que lo mató vive hoy en el Lago de las Estrellas mientras que sus arácnidos satélites rondan por los bosques del Cardenal. La caza ha huido, los bosques alrededor del lago se han vaciado de criaturas vivientes, salvo los reptiles que se arrastraban cuando el Xin se mueve en las profundidades del lago. El general Drummond sabe lo que ha perdido con Barris, y nosotros, Pierpont y yo, también lo sabemos.

Encontramos su testamento en el cajón del que me había dado la llave.
Estaba envuelto en un papel en el que había escrito:

Yue-Laou, el hechicero, se encuentra aquí en los bosques del Cardenal. Debo
matarlo o, de lo contrario, él me matará a mí. Él hizo y me dio la mujer que amé... El
la hizo -yo lo vi-; la hizo con un capullo de loto acuático de color blanco. Cuando
nació nuestra hija, se presentó de nuevo ante mi y me exigió la devolución de la
mujer que amaba. Entonces, cuando me negué, se fue, y esa noche mi esposa y mi
hija desaparecieron de mi lado y encontré en la almohada de ella un capullo de loto
blanco. Roy, la mujer de tu sueño, Ysonde, quizá sea mi hija. Dios te asista si la
amas, porque Yue-Laou da... y quita, como si fuera Xangi, que es Dios. Mataré a
Yue-Laou antes de abandonar este bosque... o él me matará a mí.
FRANKLYN BARRIS